La mentira del rey - Capitulo 13
El sol castigaba la llanura y calcinaba la tierra seca bajo los cascos de los caballos. La expedición templaria avanzaba por un camino pedregoso y dejaba la ciudad portuaria a muchas leguas de distancia en la retaguardia. Jacques de Molay cabalgaba al frente de la columna principal soportando el calor acumulado en su cota de malla. El aire distorsionaba el paisaje sobre las corazas y el acero quemaba la piel a través del lino empapado en sudor. Los animales caminaban con lentitud y levantaban nubes de polvo grisáceo a cada paso. La marcha llevaba a los hombres al límite de sus fuerzas bajo aquel entorno hostil. Los soldados cargaban escudos de madera reforzada y espadas largas bajo un cielo carente de nubes. Bajo el rigor implacable del clima oriental, el terreno ascendía gradualmente hacia el interior montañoso de la región. Las rocas calcáreas reflejaban la luz del mediodía y cegaban a los jinetes de la vanguardia. El Gran Maestre escudriñaba el horizonte ondulante buscando sombras p...